Viernes, 10 Julio 2020

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Comer sano es tendencia

Las dietas ricas en vegetales ofrecen un abanico de opciones pero mantienen el espíritu de lo saludable intacto Esta filosofía gana adeptos en Alicante con nuevos locales y asociaciones
03-11-2011 23:00
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Macarrones de colores con salsa de verduras y leche evaporada, una receta del retaurante Tabulé de Alicante. Antonio amorós

Macarrones de colores con salsa de verduras y leche evaporada, una receta del retaurante Tabulé de Alicante. Antonio amorós

Vegano (solo consume vegetales); ovolactovegetariano (huevos, leche y vegetales), apivegetariano (miel y vegetales), dieta mediterránea (predominio de vegetales con consumos esporádicos de productos animales); slowfood (movimiento que recupera la comida casera y el gusto por tomarse tiempo para disfrutar de los alimentos); soberanía alimentaria (producción y consumo de productos ecológicos y sostenibles);...y así tantas acepciones como costumbres, gustos o creencias alimenticias decida un ciudadano profesar.
El último en llegar ha sido el flexitarianismo, término que según recoge la Wikipedia fue acuñado en Estados Unidos por la propietaria de un restaurante que denominaba de esa forma a la comida que preparaba. Una nueva moda o quizá, una tendencia que intenta recuperar el espacio perdido por la dieta mediterránea frente a la comida rápida y los precocinados.
Eugenio Gracía González, responsable del blog sobre flexitarianismo (flexitariano.org) y administrador del blog gastronómico Lacocinadelokos.org, explica que el flexitarianismo "abarca a aquellas personas que siguen una dieta básicamente vegetariana, con consumos ocasionales de pescado y/o carne".
Para Ángel Luis Verdú, Técnico Superior en Dietética y Nutrición y Presidente de la Sociedad Vegetariana Naturista de Alicante, el flexitarianismo se distancia del vegetarianismo no solo porque se permita el consumo de productos de origen animal, sino porque "parece una moda y como tal el flexitarianismo está vacío de filosofía, se necesita un sentido más profundo para que la gente lo perciba como una forma de vida, una forma de ver el mundo". Sin embargo, apunta que aún no siendo una dieta vegetariana, sí puede considerarse una dieta de transición a través de la cual una persona omnívora acostumbrada a consumir productos animales desde la infancia pueda ir adentrándose en el vegetarianismo. "La nutrición se debe adaptar a cada individuo, cada uno tiene que ir ajustando su dieta, que no debe ser algo rígido", explica este especialista.
Tras 30 años practicando el vegetarianismo, Verdú considera que en estos momentos en los que el sistema parece estar colapsándose y en el que mucha gente ha salido a la calle en busca de un cambio también se está produciendo una toma de conciencia general sobre la responsabilidad del ser humano con respecto a la naturaleza. "El concepto judeocristiano etnocentrista se está rompiendo y la naturaleza está recuperando su posición, el hombre no es el centro, forma parte del entorno y para sobrevivir debe respetarlo".

Un estilo de vida
Izar Segura es ovolactovegetariana desde hace 10 años, tomó la decisión de prescindir de la carne cuando trabajaba en un asador. El contacto tan directo con los productos de origen animal la hizo reflexionar sobre la cría y sacrificio de animales llegando a la conclusión de que "la producción cárnica actual es un proceso despótico, en el que se engordan animales, igual que se montan coches en cadena, solo con el objetivo del consumo". Adoptó el veganismo durante un año, con el objetivo de evitar cualquier alimento animal pero reconoce que es complicado ser vegano si no comes en casa: "Pides una ensalada o sandwitch vegetal y le ponen huevo duro, queso, mayonesa y si te descuidas atún o jamón york". El derecho de los animales está muy ligado al movimiento vegano, que se convierte en todo un estilo de vida en el que ni la piel para calzado o ropa, ni los huevos, ni la leche, ni la miel por las condiciones de cría y extracción de la misma son aceptados. "Todos los años matan a la reina para fomentar la renovación de la colmena, para aumentar la producción y además, la extracción mecanizada acaba con muchas abejas en el proceso", comenta Izar.
Tendencias, modas, excentricidades, lo cierto es que la obesidad está ganando terreno en los llamados países desarrollados debido al cambio de los hábitos alimenticios que tienden hacia unas dietas ricas en grasas y dulces dominadas por el fastfood y un estilo de vida sedentario, en detrimento de los vegetales. Ya en 2008 la Organización Mundial de la Salud llamó la atención sobre los 1.500 millones de adultos con sobrepeso, de los cuales 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres eran obesos. Estas cifras contrastan con el último Informe Mundial sobre Desastres de la Cruz Roja, que recuerdan al mundo que a día de hoy más de 900 millones de personas sufren todavía desnutrición. En España, según el último estudio sobre la prevalencia de la obesidad infantil (ALADINO), presentado en 30 de junio por la Ministra de Sanidad Leire Pajín, más del 45% de la población infantil entre los 6 y los 9 años presenta exceso de peso.

Comer con tiempo
En contraposición del fastfood se posiciona el slowfood, un movimiento que defiende las tradiciones gastronómicas, el contacto con los alimentos y que busca recuperar ese tiempo en torno a la mesa en el que no solo se comía, sino que se compartía. Unido a este movimiento encontramos en Urbanova "El capricho de Raquel", un restaurante en el que la sobremesa es la protagonista.
Sergio Remacha, jefe de sala de "El capricho de Raquel" reconoce que cuando empezaron su modelo de negocio, hace ocho años, ellos no sabían que pertenecía al slowfood, fue hace cuatro años cuando alguien les dijo que su forma de gestionar el restaurante se ajustaba a ese movimiento. "Siempre hemos creído que la sobremesa era un momento importante de la comida, por ello la fomentamos", explica Sergio Remacha. Un gin-tonic, una partida de cartas, conversaciones llenas de recuerdos, cualquier excusa es buena para seguir sentados a la mesa y disfrutar de ese momento que se ve expulsado de la rutina por el ritmo de vida actual.
Se trate de moda o no, la tendencia hacia una alimentación sana va ganando adeptos también en Alicante, quizá con la misma fuerza que los movimientos sociales están tomando la calle. Y es que igual que numerosos estudios alertan sobre las consecuencias de la obesidad: diabetes, problemas cardiobasculares, trastornos del aparato locomotor, problemas respiratorios, muerte prematura... otros estudios llaman la atención sobre los beneficios de las dietas ricas en vegetales y bajas en productos de origen animal. Es el caso de un estudio británico presentado en 1996 que durante 17 años evaluó a unos 11.000 individuos con dieta vegetariana, llegando a afirmar que una dieta exenta de productos de origen animal puede reducir en más de un 21% la posibilidad de morir por una enfermedad crónica.
"Es necesario recuperar parte de esa sabiduría ancestral que nuestros antepasados poseían sobre la alimentación", apunta Verdú.
La alimentación, como todo en la vida, no queda exenta de las tendencias y las modas más o menos culturales potenciadas en mayor o menor medida por las marcas comerciales. Unos buscan una alternativa saludable, algunos la convierten en su forma de vida y otros simplemente se dejan llevar por su apetito. Que aproveche

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